Sobre mí

Me llamo Ana y soy quien anda entre ovillos y agujas dándole forma a “Puntadas Nómadas”, el proyecto que refleja mi pasión por las lanas y por puntadas tanto a punto de dos agujas como a ganchillo.

Considero que la lana tiene un inmenso valor natural y de cobijo que debemos recuperar. Tejer me conecta con la sabiduría ancestral trasmitida de generación a generación y no he dejado de hacerlo desde que aprendí de niña con mis abuelas, dos grandes tejedoras con dos agujas. Más tarde otros amig@s y mi madre me fueron enseñando a tejer a ganchillo y a coser a máquina. Aprendizajes encontrados, sobre todo, mientras viajaba por Uruguay, Argentina y Paraguay con mi otra pasión, el teatro, compartido con mi compañero de vida y aventuras teatrales en nuestra compañía Montajes en el Abismo. Ambos son desde hace años, mis dos motores.

Considero que hay algo mágico en tejer pensando en la persona que lo va a utilizar. Siento que mi entusiasmo y cariño van en cada puntada que doy, coloreando la vida y extendiendo el disfrute de las cosas hechas a mano. Por eso, el objetivo de “Puntadas Nómadas” es compartir lo que hago tanto con tejidos únicos como en creación de patrones y oferta de talleres y clases donde contagiar estos aprendizajes y la satisfacción que reporta la creación de un objeto hecho por un@ mism@.

Y es que tras estos años de tejedora, considero que tejer tiene algo terapéutico, ayuda a concentrarse y a estimular el lado creativo del cerebro, así como a evadirnos y a desconectar de los ruidos externos. Al ritmo del choque de las agujas o del juego del ganchillo, vas entrando en una especie de trance que te calma el ritmo frenético del cuerpo y de la mente, y al mismo tiempo, hace volar tu imaginación y tu energía creativa. Como dice la autora de los cuentos “La tejedora de vidas: tejer es como una danza de dedos que une las órdenes del cabeza y del corazón sin perder de vista el impulso que te mueve”.